Virypikyu (una vida en rosa)

viernes, abril 21, 2006

si?

claro, kariño!
lo puedes hacer,
kedamos en mutuamente pertenecernos:
ser tuya, mio tù ser;
hazlo ke se te plazka, kerido:
hiereme! sè ke lo deseas,
anda, hazlo! sè ke lo deseas, lindo…
a nadie màs lo permitirìa, ùnikamente a vos,
te digo ke lo hagas, el derecho tienes
dàñame, por favor!...
te prometo ke no me lo kobrarè, kerido,
te lo prometo!
es en serio, lo mismo ke me hagas
no pienso hacerte, seguro es…
por kè?
porke daño ya te hice y
tan mal no me kiero sentir…
tan sòlo hazlo!
anda, kerido…
para kitarme èste maldito remordimiento...
anda!
hazlo, por favor!

(----)

Deambula la memoria
por la tarde, por la madrugada,
por las kalles,en la kasa,
en las películas, en la buena mùsika,
vaga desvanecidamente tu persona,
en la kasa, en las kalles;
yerra tu presencia gris
en las películas, en la buena m`ùsika;
anda tu aroma por las terdes,
por las madrugadas…
deambulas en mi memoria.

(---)

un fragmento de vidrio lo permitìa…
era filoso, en mi mano derecha lo kolokè,
presionàbalo, lo introducia a mi piel…
la epidermis se abrìa, el lìkido rojo salìa…
dolor no era sentido, se me nublaba lento la vista…
el lìkido rojo saliando seguìa…
fuerza iba perdiendo, mi vena veìa,
mamà lo observò, continuar me dejò…
ya no rekuerdo màs…
estoy akì y no tengo algo màs ke èsta mano vendada, l
algo màs ke los ojos sumidos
y nada de kompañìa…
el vidrio lo permitiò,
permitiò ke la sangre saliera, ke los ojos se me sumieran…
ke kedadra sin kompañìa.

(---)

no se akaba el amor, komo todo simplemente: kambia…
eskuchè alguna vez ke las kosas, las personas, la mùsika, las drogas cambian...
el amor tambièn
kiza exista el amor para siempre (en la eternidad de una persona)
èso no lo aleja de la transformación,
somos entes ke evolucionan
¡por kè no cambiar lo sentido, o considerado, o lo kreido?
todo expuesto al kambio està.
lo mìo no se ha akabado, se comienza a transformar…
asì lo provocamos…
komo todo, el amor tambièn kambia…
no se ha terminado, simplemente: ha cambiado.

jueves, abril 20, 2006

$%&?¿!¡Ç...

tontamente te kreì..
tontamente una una
perra desgraciada
me konsidere.

tontamente porke: desgraciada ¡sì!
soy desgraciada
perra ¡no!...
una perra (al menos contigo) no fui ni soy.

perra desgraciada kreì era ¡ja!
kuando soy màs mensa por kreerma perra,
ke perra por tan sòlo tù creerlo…

comienzo a dudar kièn es màs sonso:

¿tù o yo?

tù por pensar ke una maldita soy

(siendo ke ni a la dèsima parte de èso iego)

o yo por pensar ke es cierta tu consideración.







Me vieron la kara, mi rey

kièn?

no lo `sè…

los tengo komo supuestos

(hombre y mujer).

Dice mi amigo controlada me tienen.

Hice lo pedido indirecta y dulcemente…

mal kàusame lo hecho por mì

ya no por

“hacerles daño”

sì por ayudar (a alguno de los dos ¿o a los dos?)
a hacerme ver komo una ingrata
y una completa
estólida ser.

En el interior puro placer.

Que ganas tengo de que a nuestros sentidos exaltemos,
de que con ojos y manos nos recorramos la carne
hasta que nos hierva la sangre,
siendo la frialdad de tu boca y mi boca
la que nos deje con nada de ropa,
de que solo inhalando deseo
entre mis piernas tú seas mi prisionero
para que te conviertas en mi único dueño,
de que el aire que en el acto exhalemos
nos haga arder
cuando los vellos se pongan de pie,
de que sea yo
la que a la debilidad de tus órganos
convierta en dureza
para que con tierna rudeza
penetres mi piel
haciendo que en mi interior
el dolor sea puro placer
mientras que a nuestros abdómenes quememos
con el sudor segregado,
de que descubramos al animal
que en ti y en mí hay
y que con el “más, te amo, así, ah”
perdamos la razón,
y disfrutemos de la más deliciosa sensación,
de que nos terminemos de satisfacer
con la retórica de la obscena expresión…
tú y yo:
agotando todo lo que nos podamos ofrecer
durante tu estancia
dentro de mí ser.

Princesa.

Hoy la noche ha llegado más fría que antes
acompañada por canciones que de melancolía son evocadores.

Un cuerpo de protección tuya suplicante,
un ser por ti desea ser consentido,
una piel hambrienta por toques de cariño:
hartos por tu ausencia abundante.

En el espacio de un cuarto pobre de luz:
totalmente del frío no logran ser protegidos.

El cuerpo, el ser y la piel
a tu princesa son pertenecientes.
En el espacio pobre de luz.
los destellos de sus ojos brillan faltos de alegría.

En el espacio del cuarto
la antítesis de sus pensamientos
es porque te tiene con ella y en ellos
pero en esta noche tan fría…
pero en esta noche tan fría…
muy lejos.

Nena.

Sueños degollados,
palpitaciones estruendosas.
Sones desarrollados, trozaos de cuerpo aterrados.
Infinidad de disgustos,
precipicios existentes.

Entusiasmada demencia invita a un fin no conocido.
Destello aprisionado debajo de una cama.
Esclavitud no decaída,
sumisa por respeto,
insulsa por pretensión.

Mortandad global en la penumbra,
sin alas de altos pisos no saltar:
heridas ocasionan,
personitas horribles terror a una nena causan.

Por la sequedad del cerebro
un pensamiento mal parido aviento.
La partida de una metáfora bien diseñada
en lo oscuro inmersa se halla.
Palabras rezagadas,
insuficiencias intelectuales:
estupidez narran.

Cólicos locuaces,
pretendientes brutos,
dolor en los planos corporales.

Extracción de memorias no concretada,
atorados deleites,
verosimilitud putrefacta,
pestilencia en los pantalones:
la ciudad lo esconde;
encuentros incómodos,
personas nefastas,
gozo remoto,
trozos de cuerpo aterrados,
palpitaciones estruendosas.

Sueños degollados,
sequedad del cerebro…
pariendo malos pensamientos.

Morir.

Los labios se unían,
tu mirada no se apartaba de mi todo,
la mía del tuyo tampoco.

Los dedos seducían,
tus manos envolvían una epidermis
por ropa (mucha) cubierta,
los dedos se deslizaban emocionando a un cuerpo,
alterando la inhalación,
resolviéndose en una exhalación.

Tu masa se aunaba ala mía,
tus manos del frío me alejaban,
menester el pantalón perder era,
menester era que el tuyo perdieras
o al menos que el cierre de él se abriera.

Labios en mi cuerpo,
labios detrás de la espalda tuya,
ensalivados, ¡mmm! Aderezados, lindas frases,
con todo me rodeabas.

Las piernas abría para cubrirte los muslos,
con brazos a tu espalda me aferraba.
Ya, si tiempo había, el suéter y playeras: ¡fuera!

Las cajas torácicas se rozaban, nada faltaba,
alzaba la mirada: te veía;
tu cabeza hacia abajo permitías ir: me veías;
con poco que nos moviéramos: más unidos…

Dentro poco a poco a mí ibas,
poco apoco nos desgarrábamos
a ti yo los antebrazos,
tu a mí las nalgas.
Mas fuerza: mayor deleite,
un beso: una aceituna.

Las cajas torácicas chocaban,
empapados en salada agua.
Tu cabello arrancar quería,
tú con todo me recorrías.

Luego de la batalla sentimental
la calma se presentaba.
Fatigados, sudados, satisfechos,
embriagados de placer,
nos veíamos, sonreíamos
y al cielo pedíamos morir.

Costras alrededor de las pestañas.


Extraviada entre tantos, anhelando lo de nunca,
Sumergida en lo de todos los días:
Insultos, remordimiento, desesperación.

Poesía cantada, ricos sonidos, muchas bufandas.
De falanges a falangetas: congelada.
Humedecidos los pies, los labios morados.

En mi lugar extraviada.
Pude cambiar. Agonizando, nadie se entera…
Más desesperada.

Calor humano no cercano,
Colillas y ceniza ya hacen basura,
Novelas a medias otras no empezadas.

En mi lugar extraviada.
Levantarme de la cama nadie, en esta ocasión, me reclama,
Bueno parece, incomodidad ofrece.

Ahogada por la ausencia de lo anhelado.
La laringe irritada, la voz guardada,
La belleza se ha ido,
Las costras alrededor de las pestañas por el agua salada.

“…Despierta de tus sueños y limpia tus lágrimas,
Hoy escapamos, hoy escapamos (…)
Antes de que tu padre se de cuenta y todo se haya perdido…”
No importa ya no me es dedicado, eso olvidado ha sido.

“… sólo tú, sólo yo, eres mía…”
Lo que una vez fue dedicado, eso ha sido olvidado.
El problema de este juego frío: todo se ha olvidado.

Sumergida en lo de todos los días,
Extraviada entre tantos, anhelando lo de nunca.

Coro de calabazas aplastadas
Armonizan el flashbak suicida.
“por siempre tú (…) antes de que me pierda
(..) Siempre tú, siempre tú…”
Sí, eso olvidado ha sido.

La cura, aquella nostálgica, daño hace pero cura.
Extraviada entre tantos, anhelando o de nunca.

Vino lunar.

Un poema, cuatro voces y un motivo es lo que a continuación pongo. En pos del recuerdo de una noche de tertulia. Rindiendo homenaje a una complicidad y un deseo de hacer algo más que una simple reunión de despedida momentánea a un amigo. Una constancia de hechos.

Sangra su silencio derramando gritos,
degollando diluidas divagaciones.

Luna de seda, nación perpetua de fantasmas.

Se acerca el fin, la muerte es inexistente,
nos podemos perder en la nada,
no importa, si nada hay,
siempre existirá, por lo menos nada.

Trece los sueños divididos en tres,
placeres vertidos en vino,
sensaciones por definir,
sombra de mis sueños,
luz de luna.

Se llora ausencia ingrata
desquiciando luna agorera.

En soñar se van los días,
las noches en vivir,
cuenta pensamientos,
evoca desgracias…
¡llueve muerte!

Una risa, se presenta,
el sol ausente está,
el calor presente se hace,
no imaginé estar aquí
y así, la madrugada comienza,
un día más bien terminado quedó,
la compañía es agradable,
en esa madrugada eso es lo mejor.

¿Cuántas noches perdidas sin vino y sin musas,
hemos tirado al vacío?

Diciembre de 2005. Viridiana Carreto, Israel Aguilar, Adrián Mellado y Alfredo G.